Elige familias tipográficas sin ornamentos excesivos, con altura de x generosa y peso suficiente para leerse bajo diferentes ángulos. Combina dos estilos como máximo para jerarquía. Piensa en distancia de lectura y tiempo de exposición: pasillos rápidos exigen grosor mayor. Mantén coherencia entre piezas; la familiaridad reduce esfuerzo cognitivo. La calidez puede venir del tono del texto y materiales, no solo de la letra.
Los verdes y azules inspiran, pero el contraste manda. Usa combinaciones certificadas por herramientas de accesibilidad para personas con baja visión. Reserva colores intensos para llamadas a la acción, mantén fondos limpios y evita códigos cromáticos ambiguos. Si múltiples fracciones de residuos comparten espacio, asigna paletas distintivas y consistentes. Comunica también con formas, texturas y palabras, asegurando comprensión incluso en escala de grises.